El tránsito necesario desde el final de la infancia a la vida adulta

Si hay una etapa vital con la que podemos utilizar la metáfora de la metamorfosis de la crisálida, esa es la adolescencia. Es el proceso evolutivo que implica la muerte de la infancia y la entrada en la adultez. En medio: la adolescencia. Es imprescindible transitar esta etapa para llegar a la etapa adulta de forma saludable y comenzar con otro nuevo ciclo: el del adulto.

En esta etapa hay, como muy bien describe el Dr. Jorge L. Tizón, duelos, tareas y desafíos que superar por parte de los adolescentes y en un marco psiconeurológico en desarrollo que, aún es muy inmaduro para realizar diferentes funciones. Las dificultades en estos duelos, tareas y retos pueden llevar a la necesidad de intervenir y poder apoyar en ese camino desde la terapia con un profesional. Imprescindible será, en este caso y, aconsejable en todos, acercarse desde la familia y las personas referentes a la realidad de esta etapa de metamorfosis mediante una orientación familiar o profesional, que ponga orden en el caos que se percibe. Caos que en la mayoría de los casos es propio de esta etapa y habrá discernir cuando no lo es.

Algunas señales de alarma en el proceso de la adolescencia:

  • El aislamiento y falta, o dificultades, en las relaciones con sus iguales.
  • Rechazo, inconformidad constante con su cuerpo.
  • Relación problemática con la comida.
  • Bajo rendimiento académico y/o absentismo.
  • Falta de intereses y desmotivación generalizada.
  • Somatización: dolores de cabeza, estómago y malestar recurrente.
  • Búsqueda de la perfección en todas las áreas constantemente.
  • Prevalencia de un bajo estado emocional o ansioso.
Psicología Crisalidas - Adolescentes